jueves, 6 de agosto de 2015

Las primeras y últimas elecciones de Mijail Gorbachov


Las elecciones rusas de 1996 –las primeras de la Rusia moderna- estuvieron marcadas por el pulso entre Boris Yeltsin y el comunista Gennady Zyuganov. El presidente ruso, con el apoyo de todos los oligarcas, consiguió dar la vuelta a las encuestas y ganar contra todo pronóstico, cuando unos meses antes estaba casi acabado.

Estos dos políticos no fueron los únicos en presentarse. Otro fue el mismísimo Mijail Gorbachov, último presidente de la URSS. A pesar del entusiasmo que despertó en los medios occidentales, donde se recordaba la “Gorbimania”, cosechó un sonoro fracaso.

Rusia en 1996

Las elecciones de 1996 no podían llegar en peor momento para Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa desde 1990. Desde la desaparición de la URSS el PIB se había desplomado, con una caída de 40%. Sólo en Barbarroja bajó de esa manera. El proceso de privatización había sido un escándalo y una élite se había quedado con las grandes empresas del país. La gran mayoría perdió sus ahorros. 

Partidarios de Gorbachov. El joven lleva un cartel donde pone "Por una nueva unión" (http://m.forbes.ru/). 

Muchos medios occidentales ya asumían la llegada de los comunistas al poder. Ya controlaban la Duma, y en los últimos meses habían puesto mucha presión al gobierno. Ese año denunciaron los acuerdos de Belavezha, que finiquitaron la URSS.

La posible vuelta al poder de los comunistas era una pesadilla para los oligarcas. Estos decidieron dejar sus diferencias y aliarse en torno a Anatoly Chubais, político reformador que había organizado la transición a una economía de mercado. 

La campaña de Gorbachov

No se sabe muy bien qué impulso a Gorbachov a presentarse. Probablemente pensó que no había dicho su última palabra en política. Quizás por razones de ego, o porque realmente pensaba que era la solución a los problemas del país. Raisa Gorbachova intentó hacerle desistir, pero no hubo manera. En febrero de 1996 anunció su candidatura: “Después del sangriento asalto al parlamento ruso y los acontecimientos en Chechenia, la gente está empezando a decir ‘Gorbachov no hubiese permitido eso’”.

  21/3/1996: Gorbachov hablando con los trabajadores de una planta de agua mineral (RIA Novosti/Sergey Kompaniychenko). Foto vía http://www.aif.ru/society/history/1072958 

La estrategia de Gorbachov fue criticar a los dos principales candidatos. Ambos fueron objetos de críticas, pero Yeltsin se llevó las más duras. Ambos políticos eran políticos irreconciliables desde el final de la URSS, y Gorbachov no dudó en tildarlo de traidor, acusándole de haberle dado una puñalada en la espalda. En cuanto a Zyuganov, alertó de que si alcanzaba el poder, llevaría a Rusia al nacional-socialismo, aboliendo las leyes democráticas y reformas.

Los medios que siguieron la campaña de Gorbachov utilizaron la palabra “quijotesca” para describir el proceso. Por mucha energía que desplegase, Gorbachov era un apestado en Rusia. Los comunistas le detestaban porque había destruido la URSS. Los reformadores por haber intentado impedirlo. La población le asociaba con todos los males del país acaecidos desde finales de los 80. Incluso los que sentían más simpatía le veían como alguien del pasado cuyo tiempo había pasado, un deshecho de la Guerra Fría.
Algunos encuentros fueron esperpénticos. Un hombre le acusó de haber puesto a Yeltsin en el poder. Cuando Gorbachov le respondió que ellos mismos le habían votado, el hombre le respondió que debería haber anulado la elección.

Las críticas no fueron lo peor de la campaña. También hubo escupitajos, insultos y hasta un intento de agresión en Tomsk. El suceso se convirtió en rechifla. Los periodistas informaron que el autor intentó darle una bofetada, pero Gorbachov denunció un intento de asesinato. El partido ultranacionalista de Zhirinovksy pidió en el parlamento una amnistía para el acusado, porque “estaba haciendo lo que muchos soñamos poder hacer”.

En la campaña electoral (Elena Chernikova)

Los medios rusos no prestaron demasiada atención a la campaña. La previsión de voto era menor al 1% y estaban concentrados en destrozar la imagen de los comunistas. En muchos actos había más medios internacionales que nacionales. En cualquier caso, también fue víctima del juego sucio. Si quería visitar una fábrica, el día de la visita cerraba por vacaciones. Si era una universidad, se aprobaba una nueva ley que prohibía a los candidatos visitar centros educativos. Cuando aparecía en una región, las autoridades se iban de vacaciones o tenían reuniones urgentes.

El final no sorprende. En la primera ronda de las elecciones Gorbachov logró un 0.5% de los votos, o 386.069 de más de 70 millones. Tras la derrota volvió a un segundo plano en la política. En el 2004 dimitió como presidente del partido socialdemócrata por desacuerdos en la estrategia para las elecciones del 2003.
Con la llegada de Putin al poder, volvió a ser invitado al Kremlin, e incluso representó al gobierno ruso en el funeral de Ronald Reagan. A día de hoy mantiene cierta actividad política, pero como un mero observador.

Fuentes y enlaces de interés:

- Sale Of The Century: The Inside Story of the Second Russian Revolution, de Chrystia Freeland. Abacus (2005)

3 comentarios:

  1. No dejo de pensar en que sentirian en los años 90 los millones de veteranos de la SGM.

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  2. Hola Alejandro

    Esto igual te interesa:

    http://www.interfax.ru/russia/458616

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  3. Gracias Charly, estos dias estoy de vacaciones y no estoy tan conectado. No sabia nada. Saludos.

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