sábado, 1 de agosto de 2015

La vuelta a casa del general Theodor Busse

A finales de abril de 1945, el III Reich agonizaba. Los aliados occidentales avanzaban sin apenas resistencia. En el este el rodillo soviético era imparable, a pese a los desesperados esfuerzos de los alemanes.

Uno de los pocos ejércitos que seguía combatiendo, el 9 Armee, estaba cercado al sur de Berlín. Por esas fechas todavía contaba con 90.000 soldados y 200 vehículos (100 tanques), pero la situación era desesperada. Los soldados llevaban una semana luchando sin descanso; estaban exhaustos y faltaban víveres. En la zona había miles de refugiados civiles que querían pasar a la zona americana cruzando el río Elba.

Hitler desde su búnker en Berlín daba órdenes imposibles de cumplir. Tras un ataque de histeria, Jodl y Keitel organizaron un rescate para aplacar sus ánimos. El plan consistía en que el 12 Armee de Wenck diese media vuelta y avanzase hacia el oeste, abandonando las posiciones en el Elba frente a los americanos. En el sur se uniría al 9 Armee de Busse y desde ahí avanzarían hasta Berlín. A estas alturas, era un locura.

Mapa de la batalla de Berlín. El cuadrado verde al sur de Potsdam indica el pasillo por donde escapó parte del 9 Armee (mapa wikipedia).

Wenck interpretó las órdenes a su manera. Avanzaría hacia el 9 Armee pero no abandonaría las posiciones en el Elba, porque esto implicaría un riesgo de envolvimiento. Busse, con la aprobación de Heinrici, ya estaba preparando un intento de ruptura hacia las líneas del 12 Armee. El objetivo era evitar que militares y civiles cayesen en manos de los soviéticos.

El 26 de abril Wenck lanzó el ataque en el sector Brandenber-Belzig. La ofensiva sorprendió a los soviéticos, por lo que los alemanes pudieron avanzar rápido -17kms en un solo día- y superar algunas unidades de retaguardia. También se hicieron con un hospital de campo alemán y 3.000 pacientes. El 27 lograron alcanzar Ferch, a las afueras de Postsdam. En esta localidad el avance fue detenido por los soviéticos.

Por su parte, Busse hizo dos intentos para alcanzar las líneas de Wenck. Los combates se conocerían como la batalla de Halbe. El primer intento comenzó el 24 de abril por la tarde, pero no hubo progreso y las tropas fueron detenidas. El segundo se hizo el 28 de abril y logró avanzar lo suficiente para crear un pasillo hacia el 12 Armee (entre Beelitz y Treuenbrietzen). Las condiciones en las que se produjeron los combates fueron terribles, con incesantes ataques de aviación y artillería. El mismo Koniev reconocería en sus memorias la determinación de los alemanes de llegar a las líneas del 12 Armee. 

Theodor Busse (Bundesarchiv).

Unos 25.000 soldados lograron escapar antes que los soviéticos cerrasen el pasillo. Otros miles murieron en el intento o fueron capturados. Nunca se sabrá las bajas porque en aquellos días todo el ejército se estaba disolviendo, pero el cementerio de Halbe hay 10.000 soldados alemanes enterrados -es el más grande de Alemania-.

Tras lograr escapar de la bolsa, Busse recibió órdenes de presentarse en el cuartel general del 3 Panzer Armee, al norte de Berlín. Esta orden era casi imposible de cumplir porque los soviéticos habían rodeado Berlín. A pesar de ello, Busse obedeció. Después de unas horas de descanso montó en un coche junto a dos oficiales y el conductor, dirigiendose hacia el cuartel general de Von Manteuffel. Por el camino encontraron interminables columnas de soldados y refugidos dirigiendose hacia el oeste, retrasando el viaje.

Al llegar a Schwerin, Busse se dio cuenta que estaba en medio de una enorme columna de prisioneros alemanes que marchaban a campos de prisioneros. Nadie había firmado una rendición formal, pero lo último que querían era terminar en manos de los soviéticos. Los americanos no ponían ninguna pega a estas rendiciones.

Un Jeep del ejército americano detuvo el coche de Busse. Los soldados -probablemente de la 82 Airbone- inspeccionaron el vehículo, pero increiblemente no se dieron cuena del rango de Busse. Les retiraron las armas y les ordenaron seguir al oeste.

Busse decidió salir de la columna, y utilizar carreteras secundarias para completar el trayecto. A fin de cuentas, nadie parecía vigilar la columna. El problema fue que el conductor hizo por error un giro y llamó la atención de los americanos, que abrieron fuego contra el automovil. Un proyectil de tanque incendió el coche, y los ocupantes tuvieron que escapar a pie hacia un bosque.

Sin coche y la guerra casi terminada tocaba preguntarse ¿Y ahora qué? Uno de los ocupantes era de Hamburgo, por lo que  Busse le ordenó marchar. Otro de ellos era de Austria y el tercero de la zona. Busse les ordenó que intentasen llegar como pudiesen a sus hogares. El había decidido hacer lo mismo. Primero quería llegar a Schwerin, donde vivía su hermano. Allí esperaba conseguir dinero antes de poder partir a Bavaria, 700 kms al sur. Allí esperaba reunirse con su mujer e hijos, que habían sido evacuados a esta ciudad desde Silesia.

Ruta que siguió Theodor Busse para encontrarse con su familia (1-4). 

Como es de esperar, lo primero que hizo fue deshacerse del uniforme de general y comprar ropa de civil con el poco dinero que le quedaba. Campo a través, consiguió llegar a Schwerin, pero su hermano no estaba. Encima, muchos vecinos le reconocieron porque en una de las últimas ediciones de los periodicos nazis, aparecía una foto suya alabando la defensa del Oder. Por ello, gastó el dinero que le quedaba en una bicicleta, con la que pensaba llegar a Baviera.

El plan de Busse era complicado por la distancia y situación. Estaba en la orilla este del Elba. Cruzar a nado no era posible porque los británicos controlaban la orilla. Entonces decidió buscar a un granjero que tuviese terrenos a ambos lados del río. De esta manera tendría una excusa para cruzar el río.

Busse logró encontrar a uno y hasta logró que le diese un trabajo. Con 47 años pasaba de ser general de la Wehrmacht a granjero. Sin duda que la falta de mano de obra le ayudó.

Finalmente, logró el objetivo, y pudo cruzar el Elba en una lancha británica con su bicicleta y una guadaña. En cuanto pudo, se montó en la bici y partió hacia el sur.

Por el camino tuvo muchas aventuras, pero evitó ser arrestado. En una ocasión se hizo pasar por vendedor de cigarros y licores. En otra se presentó como alcalde de un cercano pueblo.

Tras preguntar de manera discreta, averiguó que su familia estaba en Nordlingen, 120kms al oeste de Baviera. Tras 3 meses, finalmente pudo reunirse con ella. El viaje había durado 3 meses, y la barba le había crecido tanto que su mujer no le reconoció.

La alegría duró poco porque un vecino informó a las autoridades de su presencia y fue arrestado. En 1946 fue liberado. Posteriormente tuvo importantes cargos en la RFA (República Federal Alemana), llegando a ser director de la defensa civil.

Fuentes y enlaces de interés:

- The Oder Front 1945: Generaloberst Gotthard Heinrici, Heeresgruppe Weichsel and Germany's Final Defense in the East, 20 March-4 May 1945, de A.S. Hamilton, Helion & Company (2011) [Entrada blog].
- Berlin 1945, de P. Antill, Osprey (2005).

4 comentarios:

  1. Vaya historia, increible que no hagan una pelicula con ella.

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  2. Alejandro ante todo felicitaciones por tan excelente articulo, me da curiosidad como lograste manejar tan bien los temas, que debo leer como hago para lograr un nivel similar. saludos

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  3. Muchas gracias!
    Me encantan este tipo de historias veridicas sobre las experiencias que han vivido esto soldados. Que nada te impida por colgar mas historias de estas en tu blog.

    Un saludo

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  4. Muy curioso! Y le da un toque distinto al blog. Enhorabuena Alejandro por incluir esta pequeña aventura

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