Este libro siempre es recomendado a aquellos que quieran estudiar el ataque japonés a Pearl Harbour. La operación siempre es presentada como un rotundo éxito ejecutada de manera perfecta por tripulaciones de élite.
El autor de este libro, un oficial de la US Navy, hace un minucioso análisis que arroja un resultado diferente. El ataque fue un éxito porque se lograron los objetivos, pero hubo fallos importantes en la ejecución, alguno incluso pudo hacer fracasar toda la operación (submarinos aéreos). Las deficiencias en la defensa estadounidense contribuyeron a las importantes pérdidas.
Antes de empezar merece la pena destacar que pocas veces he leído un análisis tan metódico y detallado. El autor, un oficial de la US Navy, no deja nada al azar. Creo que es una obra de obligada referencia y un excelente ejemplo de cómo desmenuzar mitos y leyendas urbanas.
En la preparación del ataque Zimm explica las diferentes opciones y visiones de los oficiales japoneses. Destaca que no dudaban en arriesgar portaviones para hundir acorazados y que las tripulaciones de dos de los portaviones apenas habían completado su entrenamiento. Antes del ataque no se entrenó en la cooperación entre las diferentes unidades. Los bombarderos horizontales, los de picado, y los cazas operaban por su propia cuenta.
A la hora de ejecutar al ataque, la falta de radio y cooperación fue un problema. Tampoco se hizo uso de la inteligencia más reciente. Un fallo de Fuchida hizo que la primera oleada atacase de manera desordenada, tardando 11 minutos en vez de 90 segundos. Cinco de los últimos siete torpederos fueron derribados debido a la idéntica trayectoria en fila india.
A pesar de que no había portaviones se enviaron bombarderos en picado equipados con 250 kg, ineficientes contra acorazados. Los torpederos no lograron la efectividad deseada, ya que era la maniobra previa al lanzamiento difícil y fue realizada en desorden. Los bombarderos horizontales sí que lograron excelentes resultados.
El autor también dedica muchas páginas a algunos factores de la cultura japonesa que penalizaban la planificación del ataque. El espíritu Samurai afectaba las tácticas. El Estado Mayor descuidaba factores logísticos, y tenía tendencia a confiar en los Dioses o Providencia. El uso de submarinos enanos es un ejemplo. No sirvieron de nada y pusieron en riesgo toda la operación. En el ataque se intentó repetidamente hundir un acorazado en el canal de entrada pensando que bloquearía todo el puerto, a pesar de que los cálculos indicaban lo contrario.
En cuanto a las defensas estadounidenses. El autor es crítico con los responsables del Ejército y US Navy por no haber reducido la alerta y no haber tomado más medidas de seguridad. Además de las redes antitorpedos, otra podría haber sido la colocación de barcos en el costado libre de "Battleship Row". La defensa aérea tampoco estaba bien coordinada - la US Navy no tenía comunicación con el radar.
El capítulo sobre el ataque de los submarinos enanos debería ser un manual de cómo desmontar una conspiración. Zimm presenta su análisis y desmonta punto por punto la teoría -en base a una foto- de que uno de los submarinos pudo lanzar un torpedo.
En la parte final se analizan algunos tópicos sobre Pearl Harbour, como:
- ¿Fue correcto no lanzar una tercera oleada?
- ¿Se deberían haber destruido las instalaciones de combutible?
- ¿Cómo habría evolucionado el ataque si la isla estuviese en alerta?
- ¿Hubiese sido mejor atacar a la flota en alta mar?
En los apéndices se puede encontrar una lista de barcos basados en Pearl Harbour el 7 de diciembre, y un relato de cómo hubiese sido un ataque ideal en opinión del autor.
Antes de terminar con este libro, merece la pena destacar que hace falta un buen nivel de inglés para leerlo. Hay mucho vocabulario naval y los análisis son complejos.
Fuentes y enlaces de interés:
- The Attack On Pearl Harbor: Strategy, Combat, Myths, Deceptions Hardcover – 15 Apr 2011, de Alan D. Zimm. Casemate
El autor de este libro, un oficial de la US Navy, hace un minucioso análisis que arroja un resultado diferente. El ataque fue un éxito porque se lograron los objetivos, pero hubo fallos importantes en la ejecución, alguno incluso pudo hacer fracasar toda la operación (submarinos aéreos). Las deficiencias en la defensa estadounidense contribuyeron a las importantes pérdidas.
Antes de empezar merece la pena destacar que pocas veces he leído un análisis tan metódico y detallado. El autor, un oficial de la US Navy, no deja nada al azar. Creo que es una obra de obligada referencia y un excelente ejemplo de cómo desmenuzar mitos y leyendas urbanas.
En la preparación del ataque Zimm explica las diferentes opciones y visiones de los oficiales japoneses. Destaca que no dudaban en arriesgar portaviones para hundir acorazados y que las tripulaciones de dos de los portaviones apenas habían completado su entrenamiento. Antes del ataque no se entrenó en la cooperación entre las diferentes unidades. Los bombarderos horizontales, los de picado, y los cazas operaban por su propia cuenta.
A la hora de ejecutar al ataque, la falta de radio y cooperación fue un problema. Tampoco se hizo uso de la inteligencia más reciente. Un fallo de Fuchida hizo que la primera oleada atacase de manera desordenada, tardando 11 minutos en vez de 90 segundos. Cinco de los últimos siete torpederos fueron derribados debido a la idéntica trayectoria en fila india.
A pesar de que no había portaviones se enviaron bombarderos en picado equipados con 250 kg, ineficientes contra acorazados. Los torpederos no lograron la efectividad deseada, ya que era la maniobra previa al lanzamiento difícil y fue realizada en desorden. Los bombarderos horizontales sí que lograron excelentes resultados.
El autor también dedica muchas páginas a algunos factores de la cultura japonesa que penalizaban la planificación del ataque. El espíritu Samurai afectaba las tácticas. El Estado Mayor descuidaba factores logísticos, y tenía tendencia a confiar en los Dioses o Providencia. El uso de submarinos enanos es un ejemplo. No sirvieron de nada y pusieron en riesgo toda la operación. En el ataque se intentó repetidamente hundir un acorazado en el canal de entrada pensando que bloquearía todo el puerto, a pesar de que los cálculos indicaban lo contrario.
En cuanto a las defensas estadounidenses. El autor es crítico con los responsables del Ejército y US Navy por no haber reducido la alerta y no haber tomado más medidas de seguridad. Además de las redes antitorpedos, otra podría haber sido la colocación de barcos en el costado libre de "Battleship Row". La defensa aérea tampoco estaba bien coordinada - la US Navy no tenía comunicación con el radar.
El capítulo sobre el ataque de los submarinos enanos debería ser un manual de cómo desmontar una conspiración. Zimm presenta su análisis y desmonta punto por punto la teoría -en base a una foto- de que uno de los submarinos pudo lanzar un torpedo.
En la parte final se analizan algunos tópicos sobre Pearl Harbour, como:
- ¿Fue correcto no lanzar una tercera oleada?
- ¿Se deberían haber destruido las instalaciones de combutible?
- ¿Cómo habría evolucionado el ataque si la isla estuviese en alerta?
- ¿Hubiese sido mejor atacar a la flota en alta mar?
En los apéndices se puede encontrar una lista de barcos basados en Pearl Harbour el 7 de diciembre, y un relato de cómo hubiese sido un ataque ideal en opinión del autor.
Antes de terminar con este libro, merece la pena destacar que hace falta un buen nivel de inglés para leerlo. Hay mucho vocabulario naval y los análisis son complejos.
Fuentes y enlaces de interés:
- The Attack On Pearl Harbor: Strategy, Combat, Myths, Deceptions Hardcover – 15 Apr 2011, de Alan D. Zimm. Casemate











