Uno de los operadores menos conocidos de la familia Flogger fue Sri Lanka. Este país atravesaba una guerra civil en los 90, y decidió reforzar su aviación de ataque, ya que los Tigres de Tamil (TdT) se estaban volviendo cada vez más fuertes. En verano de 2000 el gobierno firmó un contrato con la agencia ucraniana Ukrspetsexport para la entrega de un lote de aviones de ataque MiG-27M. Este país había heredado varias unidades de la URSS en 1992, y el 642° Regimiento de la Guardia de Caza-Bombarderos había retirado los suyos, siendo almacenados en la Fábrica de Reparaciones de Lvov.
Pese a llevar 7-8 años almacenados, los MiG-27M se encontraban en buen estado y con mucha vida útil restante. Una vez completados los trabajos todos los sistemas funcionaron de forma satisfactoria.
El gobierno no ofreció detalles del acuerdo, pero el 25 de junio de 2000, se entregaron los dos primeros MiG-27M a bordo de un Il-76. Una semana después, el 2 de julio, se entregaron otros dos (CF731/CF735). Tras el ensamblaje y los vuelos de prueba realizados por pilotos enviados desde Ucrania, los 4 MiG-27 entraron en servicio en el 5 Squadron, que operaba cazas chinos F-7. Junto a los aviones se entregó un paquete de armamento, consistente en bombas de 250 y 500 kg, y 500 cohetes S-24B.
Los aviones fueron desplegados en la base de Katunayake, cerca del aeropuerto internacional de Colombo. Simplemente no existían otros aeropuertos adecuados con en la isla. En estaba base también estaban una docena de "Kfirs" israelís adquiridos poco antes, con los que los MiG realizarían operaciones de combate.
La situación era tal que el debut del MiG-27 en la isla tuvo lugar el 8 de agosto. Los objetivos eran campamentos de combatientes en la península de Jaffna, situados a apenas 160 km de la base (10 minutos de vuelo). Obviamente, no era posible entrenar a pilotos locales en tan poco tiempo (sólo un mes), no había instructores locales ni biplazas de entrenamiento. Por ello se decidió emplear pilotos extranjeros, descritos como "instructores de algún país de Europa del Este".
En las primeras salidas participaron 3 MiG-27M, que realizaron ataques con bombas y cohetes. Durante los tres días de bombardeo, se destruyeron varios refugios y campamentos de militantes. La efectividad de las salidas resultó bastante alta, aunque los pilotos y oficiales, que volaron para supervisar los resultados, se quejaron de la dificultad de encontrar objetivos y atacar objetos ocultos en la selva. Como señaló el comandante del 10.º Squadron, quien lideró todo el grupo aéreo de combate: «A menudo no sabemos quién es nuestro enemigo; simplemente no lo vemos. Viviendas y templos. Comprenderás lo que se siente si alguna vez intentas coger arroz con palillos».
El sistema de navegación PrNK-23M resultó muy eficaz en estas condiciones, ya que las coordenadas de los objetivos y la ruta se registraban en la memoria antes del despegue. Sus capacidades fueron muy valoradas, y el funcionamiento del complejo fue toda una sorpresa para los pilotos locales, la mayoría de los cuales había servido en fuerzas aéreas de países europeos y sudafricanos, y contaba con una amplia experiencia en la operación de aviones de combate.
Los pilotos occidentales se sorprendieron al descubrir que no se trataba de un avión soviético nuevo, con características destacadas, y muy fiable considerando las condiciones locales. El MiG, con 15 años a sus espaldas, destacaba en varios aspectos frente a aviones más modernos, como el Jaguar y el Tornado. Entre sus ventajas se destacó el sistema de puntería S-17VG-1 con mira móvil y la capacidad de bombardeo y disparo en modo automático y manual, proporcionando datos sobre la distancia y la una solución balística continua a través de la computadora.
El comandante del 10 Squadron, que realizó más de 400 misiones de combate en el Kfir, destacó el rendimiento del MiG-27: "El objetivo está en la memoria".
Las misiones solían ser realizadas por una formación mixta de "Kfir" y MiG-27M, generalmente dos parejas. Al mismo tiempo, los MiG desempeñaban el papel de líderes, guiando a los aviones hacia el objetivo. Se diferenciaban significativamente de los "Kfir" en cuanto a capacidad de combate, especialmente en alcance y carga de combate. Los "Kfir" solían limitarse a un par de bombas de 250 y 350 kg, e incluso llevaban tanques adicionales en misiones cortas.
Los MiG-27M casi siempre operaban con carga de combate. La configuración habitual era de 6 bombas de 250 y 500 kg. Si operaban en pareja llevaban distintas variantes para aumentar la efectividad contra los objetivos. Para destruir búnkeres y refugios subterráneos, uno llevaba 6 FAB-500M54, y el otro, 6 OFAB-250ShN o RBK-250 de baja altitud, utilizados en ataques a bases y campamentos tamiles. El MiG-27M no tenía problemas en despegar con una carga de tres toneladas a temperaturas de incluso 40 grados, habituales ciertas épocas del año.
En apenas 5 meses de operaciones los MiG-27M lanzaron más de 700 toneladas de munición, mermando significativamente el potencial de combate de los Tigres. Como resultado, el Ejército logró pasar a la ofensiva y recuperar el control de una parte importante del territorio capturado por los separatistas durante los ataques del invierno y la primavera del año 2000. Las misiones de combate no cesaron: durante los 18 días de enero del año siguiente, el MiG-27M realizó 73 salidas, con un promedio de 56 salidas diarias.
Sigue...
Especialistas extranjeros siguieron realizando el mantenimiento, mientras que los técnicos locales se encargaban únicamente del suministro y entrega de combustible, munición y equipo de apoyo. El MiG demostró una alta fiabilidad incluso durante la temporada de monzones que comenzaba en otoño, con el calor tropical y la humedad provenientes del océano, que traían consigo vientos salinos.
A finales del año 2000, Sri Lanka decidió reforzar la fuerza aérea con un par de MiG-27M (CF736/CF737) y un MiG-23UB de entrenamiento (CTF730). Todos ellos llegaron a la isla el 27 de diciembre de 2000. Cuatro pilotos locales comenzaron el curso; el primero en volar en el MiG-23UB fue el comandante del 5 Squadron, un ingeniero certificado y piloto experimentado, quien posteriormente tuvo que actuar como instructor.
En un año se perdieron dos MiG-27, CF732 y CF736. El primero resultó destruido en un ataque suicida al aeropuerto Colombo-Bandaranayake y la base de Katunayake, que está pegada. El otro se estrelló en un vuelo no autorizado que celebraba el día de la aviación en Ucrania. El piloto, originario de este país, falleció en el accidente.
A finales de 2001 se firmó un alto el fuego con los TdT, y el personal ucraniano volvió a su país. Posteriormente se perdió otro MiG (CF734) al sufrir una avería en el motor cuando despegaba. Para mediados de 2004 los 3 MiG-27 restantes y el MiG-23UB habían sido dejados en tierra por falta de mantenimiento.
En 2006 se reanudaron los combates, por lo que el gobierno adquirió otros 4 MiG-27M (CF761-CF764). Los 4 originales fueron reparados y regresaron a las operaciones. En diciembre de 2007 se formó el 12 Squadron para operarlos, y se entrenaron a varios pilotos para operarlos. Todos los artículos destacan que nunca hubo muchos, en torno a 8. Este reducido grupo realizó 874 misiones hasta el final del conflicto.
Los MiG-27M se anotaron un gran éxito en noviembre de 2007, cuando lograron acabar con la cúpula de los TdT, incluyendo a su líder, S. P. Thamilselvan. Estaban reunidos en un búnker cerca de Kilinochchi cuando fueron alcanzados por bombas lanzadas por los MiG-27M. El comandante del 12 Squadron, Group Captain Sajeewa Hendawitharane, fue uno de los participantes. A continuación su testimonio:
"Volé un MiG-27 junto a Shehan a los mandos de un Kfir. Despegamos a las 5:55 a. m. y realizamos el bombardeo 25 minutos más tarde, aprovechando la salida del sol, que nos proporcionó una cobertura perfecta para la misión"
Hendawitharane explicó que volaron en dirección oeste desde Iranamadu, al este de la carretera A-9, y atacaron el escondite con una pesada carga de bombas. Detalló cómo descendió en picado y dirigió manualmente cuatro bombas de 500 kg contra el búnker de Thamilselvam desde una altitud de 1.850 pies, antes de que el comandante del Kfir atacara el mismo objetivo con cuatro bombas de 250 kg. Era una de las tres ubicaciones identificadas por la Directorio de Inteligencia Militar (DMI).
Tras un análisis del terreno mediante imágenes satelitales y fotografías obtenidas por drones, una pareja de aviones —volando en lo que Hendawitharane denominó formación "Pantera"— destruyó el escondite de los TdT.
Otra operación destacada fue «Rolling Thunder», llevada a cabo el 10 de junio de 2008. Fue el mayo ataque en la historia de la Fuerza Aérea, y contó con la participación de 4 MiG-27, 4 F7G y 2 Kfir. Su objetivo era una fortificación de los TdT cerca de Muhamalai, en el norte del país.
No hay mucha información sobre las operaciones del escuadrón tras el final de la guerra civil en 2009. Las matrículas de los ML fueron modificadas a SFS5301-SFS5308 (salvo SFS5305 por superstición). El UB pasó a ser SFT-1701. En febrero de 2012 un ejemplar se estrelló, aunque por suerte el piloto pudo saltar.
Los MiG se mantuvieron en servicio hasta 2019, cuando los ejemplares restantes fueron retirados. Al año siguiente el escuadrón fue disuelto.
Fuentes y enlaces de interés:
- https://www.ww2.dk/new/air%20force/regiment/shap/642gvapib.htm
- https://www.secretprojects.co.uk/
- https://archives.dailynews.lk/
- https://www.facebook.com
- https://en.wikipedia.org/wiki/Bandaranaike_Airport_attack#Assault
- https://thecarthaginiansolution.wordpress.com
Apéndice: Tabla con los MiG-27 adquiridos por Sri Lanka
































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