Este
libro me interesó cuando lei una crítica en El País. El franquismo y si
evolución es algo que siempre me ha interesado, aunque no he leido
muchas obras sobre ello. El tema me llamó la atención. Antoni Batista
narra la historia de Juan Antonio Creix, el único policía purgado
durante la transición. El autor escribe el libro en torno a una carta
que Creix mandó a Rodolfo Villa Martín (gobernador de Barcelona) tras
ser destituido por teléfono.
El estilo es muy ameno y las
páginas se leen con rápidez. La historia de Creix es de lo más peculiar.
Empezó a trabajar como policia repúblicano en la Barcelona de la
República, y al comenzar la guerra se puso a trabajar de espia para el
bando nacional. Arrestado y torturado en una checa, fue condenado a
muerte pero logró escapar.
Tras la guerra pasó a la Brigada
Político Social (BPS), donde se labró fama de policia eficiente, y
también de bárbaro torturador: puñetazos, patadas, lesiones… Creix se
hizo tan conocido que algunos detenidos se orinaban o defecaban encima
en cuanto se les decía que Creix estaba de camino.
El autor
conoce a muchos de sus víctimas ya que en su juventud fue un opositor al
franquismo, pudiendo entrevistar a muchos de ellos para la elaboración
del libro. Un punto fuerte es que no es sesgado, y su punto de vista me
pareció riguroso.
Batista analiza la evolución de Creix con los
años. Aunque mantuvo su odio hacia los comunistas, fue más suave con
catalanistas y anarquistas. En los años 50 fue a un curso de
interrogatorios del FBI, donde aprendió técnicas menos violentas e igual
de efectivas, como infiltrar confidentes. Además, a medida que recibía
puestos de más responsabilidad, se alejaba de los interrogatorios, que
los hacían policías de menor rango.
Después de estar al mando de
la BPS en Barcelona pasó a Bilbao, donde la situación era más que
complicada. Su antecesor, Melitón Manzanas, había sido asesinado por ETA
y la moral de los funcionarios estaba por los suelos. Para entonces
Creix ya era famoso, y ETA le recibió poniendo un ataud delante de la
comisaria.
En el Pais Vasco Creix se anotó notables éxitos. Logró
arrestar a los etarras que serían juzgados en el famoso Proceso de
Burgos, y dejó a la organización terrorista desmantelada durante gran
tiempo.
Posteriormente, Creix es enviado a Sevilla. Como muchos
franquistas, el comisario está evolucionando y se hace a la idea de una
España posfranquista. Integra poco a poco la BPS con la Brigada Criminal
y se centra en el arresto de criminales y narcotraficantes. Como
resultado cae una de la mayor red de estupefacientes de la época, y se
arresta a El Lute, conocido criminal.
En la capital andaluza, y por
sorpresa, Creix es destituido por teléfono. Desde hacía varios meses
muchos compañeros estaban preparando esta maniobra, y no dudaron en
restarle méritos. También le pusieron en situaciones dificiles de
justificar. El autor destaca que a pesar de su odio hacia los
comunistas, fueron sus amigos los que le hicieron mayor daño: Creix fue
suspendido de empleo y sueldo, y terminó su carrera revisando pasaportes
en El Prat.
El libro me pareció muy ameno y tampoco hace falta
conocer el franquismo al detalle para leerlo. He echado en falta una
sección de fotos y quizá algo más de información personal. La parte en
la que Creix sirve en el País Vasco me pareció corta en comparación con
la de Barcelona. Y lo mismo con el final, que es algo abrupto. En
cualquier caso, hay que tener en cuenta que es tema dificil de estudiar
porque la familia de Creix no quiere publicidad y muchos documentos se
han perdido.
Fuentes y enlaces de interés: - La carta. Historia de un comisario franquista, de A. Batista, Debate (2010).
-
http://cultura.elpais.com/cultura/2010/ ... 50215.html