El portal capitar.fr ha entrevistado a Eric Trappier, director de Dassault. Las preguntas han estado centradas en el efecto del coronavirus en la industria aeronáutica y los principales proyectos de Dassault. La empresa francesa ha tenido que revisar sus objetivos de ventas, pasando de 40 Falcon a 30. En el plano positivo, el mercado de segunda mano ha amortiguado la crisis.
El primer vuelo del Falcon 6X está confirmado para el 2021. Este modelo destaca por su cabina (la más grande del mercado) y una mejor conexión, que permite trabajar con mayor confort. El alcance es de 5.500 millas nauticas (10.186 km). Los principales clientes están en la Unión Europea (este mercado se vuelto comparable a EEUU), Estados Unidos, Rusia y Asia. En Africa existe un fuerte potencial de crecimiento.
Desde finales de junio las instalaciones funcionan al 100%, y se ha conseguido mantener las capacidades de la empresa/constratistas. En 2021 se lanzará un nuevo modelo para complementar la gama.
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| Eric Trappier (usinenouvelle.com). |
Dassault trabaja en hacer aviones más verdes. Ya se puede volar con mezclas de un 50% de biocombustible y Dassault está inscrita en los objetivos del gobierno para bajar las emisiones de carbono. Antes de 2035 se podría construir un demostrador que utilice hidrógeno como combustible. En aviones pequeños (2000-3000 millas nauticas) podría representar el 100% del combustible. En mayores alcances hace falta utilizar soluciones mixtas.
No hay que confundir la preocupación legítima por el Medio Ambiente con el fundamentalismo. La aviación genera un 2-3% de las emisiones, en comparación con el 17% de los camiones. En cuanto al tren, se necesita mucha energía para instalar una línea. Hay espacio para todos. Trappier se muestra convencido de que los vuelos domésticos son portadores de desarrollo económico.
Un impuesto sobre el queroseno tiene sentido si todos los países lo aplican. De lo contrario es un tiro en el pie. No hay que olvidar la dimensión estratégica de la aviación. Y que el sector emplea a 300.000 personas en Francia.
El Rafale ha sido un programa ambicioso, que tenía como objetivo diseñar un avión capaz de realizar todo tipo de misiones, tanto para la Marina como para la Fuerza Aérea, ¡debería enseñarse en las escuelas! Es un éxito operativo y lo ha demostrado en varios conflictos. Exportación exitosa con Egipto, Qatar, India: tomó tiempo, es cierto, pero hubo que esperar al final de ciclo del Mirage 2000. En total, ya se han vendido 300 Rafale en Francia y en el extranjero, que es una cifra muy honorable. Finalmente, desde el punto de vista financiero, su desarrollo ha sido mucho menos engorroso que otros programas: se podría citar al F-35 estadounidense, un desastre presupuestario. No hay motivo para avergonzarse
El Rafale también compite en Suiza y Finlandia. Las decisiones de los compradores potenciales se esperan a finales de 2021. Estas perspectivas en defensa demuestran, una vez más, la relevancia del modelo económico dual, tanto civil como militar, que permite una mejor resiliencia en épocas de crisis.
En 2017 Francia y Alemania decidieron dotarse a partir de 2040 de un avión de combate europeo. Ahora se integra a España; Trappier está muy satisfecho de que se una. El FCAS no será solo un avión sino un sistema de combate, también con drones, satélites, aviones de vigilancia y la nube para que todo funcione en conjunto. Se ha llegado a un acuerdo con Airbus y la industria alemana sobre el reparto de tareas. Se trabaja en el lanzamiento de un demostrador para que realice un primer vuelo en 2026, lo que permitirá validar conceptos tecnológicos. La cooperación va bien incluso en un contexto Covid. El procedimiento presupuestario también es más complejo: cada nuevo compromiso financiero debe ir al Parlamento, cuando en Francia nos beneficiamos de un marco, la ley de programación militar plurianual, que da más visibilidad.
Fuentes y enlaces de interés:
- https://www.capital.fr















