El pasado 22 de marzo La Vanguardia publicó un artículo sobre los problemas del submarino S-81 de la Armada española. En este enlace se puede leer el texto completo, del que se puede destacar:
- Desprendimiento de planchas de metal de la superestructura, lo que obligó al submarino a regresar a puerto
- Problemas con el torpedo alemán DM2A4
- Incidencias en múltiples sistemas: válvulas del casco, soplado de lastre líquido, sistemas hidráulicos que accionan timones de dirección y profundidad, la refrigeración de sistemas o snorkel
El artículo ha sido criticado en las redes sociales; merece la pena recordar que todos los equipos militares necesitan un periodo de pruebas para solucionar los problemas de juventud, aunque en este caso el complejo desarrollo es evidente.
Fuentes y enlaces de interés:
- https://www.lavanguardia.com/
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domingo, 29 de marzo de 2026
Artículo de La Vanguardia sobre los problemas del submarino S-81 de la Armada española
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Un programa muy dificil ,por su alta tecnologia
ResponderEliminarY miro las demas naciones con su alta experecia
Los Ingleses y sus problemas con sus ultimos submarinos diesel que se desacieron y se los endosaron a Canada
O a los chinos que han perdido tres submarinos en poco tienpo y lo poco siguilos que eran
Problemas
El 25 de marzo de 2004 se firmó, entre el Ministerio de Defensa y la entonces IZAR Construcciones Navales un contrato para la construcción, en el marco de la Orden de Ejecución 50.309, de 4 submarinos del tipo S-80 inicial[3], en los que se invertirían 1.755,89 millones de euros En 2005 se dio inicio al proceso de fabricación, que, tras validar las formas del casco hidrodinámico en unas instalaciones de la sueca Gothenburg, contemplaba entregarlos entre 2011 y 2014 e incluir en ellos el concepto de Sistema de Combate Integrado para Submarinos (SUBICS) desarrollado por Lockheed Martin, partiendo[4] de una arquitectura abierta OSA (Open Systems Architecture) que utilizaba equipos procedentes del entorno comercial COTS (Commercial Off The Shelf) y elementos, como el caso exterior y resistente de los domos de proa y popa, elaborados en Reino Unido por BAE Systems. Británica también lo es la batería WHDS (Weapon Handling and Discharge System), que comprende 6 tubos lanzatorpedos de 533 mm.
En 2012 se detectaron problemas asociados a una correcta flotabilidad que provocan la paralización del programa y la firma de un contrato con la estadounidense General Dynamics Electric Boat, que actúa como tecnóloga. Esa incidencia, que requirió 3 nuevos anillos -con un total de 16 cuadernas adicionales- para incrementar la eslora total, finalmente supuso cambios y modificaciones en torno al 80 por ciento del sumergible y se sumó a la derivada del desarrollo de un sistema AIP (Air Independent Propulsion) de desarrollo nacional. Asociado a un reformador de bioetanol usado para generar hidrógeno, se encomendó primero a Abengoa, que no obtuvo el éxito pretendido, y después a Técnicas Reunidas, decidiéndose ya en 2020 por adoptar el de 3ª generación BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology) de la primera, sin que ya diese tiempo a instalarlo en los 2 primeros S-80, que lo recibirán en su primera gran carena, que tendrá lugar a los siete años de uso; trabaja asociado a una pila de combustible de Collins Aerospace.
gestión de la fabricación Navantia[5] llevó a que se tuviesen que adquirir equipos a empresas italianas, como la hélice a Fincantieri, la consola de gobierno a Avio o los mástiles a Calzoni; británicas como los domos a BAE Systems, la validación del casco resistente a QuinetiQ o las contramedidas acústicas y el sistema de lanzamiento de torpedos; alemanas como los motores diesel MTU o los electro compresores; francesas como los depósitos del oxígeno líquido suministrados por Air Liquide o estadounidenses, éstas aportando soporte técnico, periscopios de Kollmorgen, la pila de combustible de Collins Aerospace o el sonar cilíndrico activo-pasivo de proa CAS (Cylindrical Array Sonar), el detector de minas y obstáculos MODS (Mines Obstacle Detection Sonar) y el sonar pasivo lateral FAS&PRS (Flank Array & Passive Ranging Sonar) de Lockheed Martin.
En total, si tenemos en cuenta lo señalado en el documento 184/5449 de 12 de marzo de 2024 de respuesta del Gobierno al Congreso, el programa S-80 contempla pagos -es un producto nuevo que debería considerarse también como una inversión- hasta 2032 por una cifra de 3.907,24 millones de euros, dato que sería más elevado si tenemos en cuenta algunas declaraciones de los más altos responsables del Ministerio de Defensa. Durante esta década, si atendemos al calendario actualizado acordado entre el Ministerio y la Armada en 2024, ésta contará con el S-81 Isaac Peral que se recibió el 30 de noviembre de 2023 y ya realiza ejercicios internacionales de alto nivel de exigencia, como el Sea Guardian de la OTANLas capacidades del Arma Submarina de la Armada - Noticias Defensa España https://www.defensa.com/espana/capacidades-arma-submarina-armada
Un saludo