Esta noticia la tuve que leer un par de veces, porque es de lo más curiosa y rocambolesca. El pasado 17 de septiembre una señora se encontró en un contenedor de basura de Tbilisi (Georgia) un retrato al óleo de Nicolás II, último emperador de Rusia. Por suerte, Nana Kardava supo apreciar el valor histórico de la obra y la trasladó de inmediato al Palacio de las Artes de Georgia (Museo de Historia de la Cultura), donde los expertos comenzaron a estudiar el origen.
Tras los primeros análisis, los especialistas del museo señalaron que la pintura posee un valor artístico excepcional. La estructura compositiva, la mirada y los detalles técnicos del uniforme militar guardan una estrecha similitud con los retratos oficiales del Nicolas II que el célebre pintor realista ruso Iliá Repin creó entre 1895 y 1896.
Ahora el cuadro será restaurado y estudiado para determinar si es de Repin o de uno de sus discípulos. Si se confirma que es de Rapin el valor de la obra podría ser de varios millones de dólares, si es de sus discípulos se quedarían en varias decenas de miles.
Aún se desconoce cómo una obra de estas características terminó en un contenedor urbano. Los historiadores sospechan que pudo pertenecer a alguna colección privada de la época imperial en Georgia o haber permanecido oculta durante el periodo soviético para evitar su destrucción por motivos políticos. Lo más seguro es que los herederos o actuales propietarios no supieron apreciar el valor y la tiraron a la basura.
Como curiosidad, es algo que pasa a menudo. Hace años en Rumanía una persona pagó 100 euros por lo que se vendía como una vieja máquina de escribir, que resultó ser una máquina enigma de primera generación. Por supuesto luego fue vendida por 45.000 € en una subasta.
Fuentes y enlaces de interés:
- https://x.com/kunar_DShB/
- https://tsarnicholas.org/
- https://www.smithsonianmag.com/


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